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Regreso a general

17 mayo 2017

El Tribunal de Justicia de la UE dictamina que el acuerdo comercial entre la UE y Singapur no pueden celebrarse sin la participación de los Estados miembros.

El fallo del TJE sobre el Tratado de Libre Comercio de Singapur tendrá un impacto significativo en los acuerdos comerciales actuales y futuros.

Alejandro Aguilar, Editor

La lucha por saber si la UE tiene competencia exclusiva para celebrar acuerdos de libre comercio ha tomado un giro decisivo cuando el Tribunal de Justicia Europeo se ha pronunciado sobre el caso A-2/15 sobre el tratado de libre comercio entre Singapur y la UE. La sentencia tan esperada afirma que el acuerdo con Singapur "no puede concluirse sin la participación de los estados miembros".

El eurodiputado de Los Verdes/ALE, Florent Marcellesi ha declarado "que la decisión del TJUE es una decisión histórica que determinará la forma en que se negociarán los futuros acuerdos de libre comercio de la UE. Ésta deja claro que los Estados miembros deben participar en la aprobación de cualquier acuerdo de libre comercio".

Sin embargo, el TJUE dejó claro que una serie de ámbitos controvertidos son competencia exclusiva de la UE, como los servicios de transporte, los derechos de propiedad intelectual y el desarrollo sostenible, entre otros. El fallo recoge la competencia compartida con los estados miembros en el campor de las inversiones y el régimen de solución de controversias entre inversores y estados. Esto significaría que cualquier acuerdo que incluya los controvertidos mecanismos de protección al inversor necesitarían ser ratificados por los diferentes parlamentos nacionales a lo largo de Europa antes de que esté plenamente operativo.

La medida tendrá implicaciones significativas para los acuerdos comerciales negociados por la UE. Heidi Tulala, portavoz de Los Verdes/ALE en la comisión de Comercio ha declarado que "está claro que los estados miembros deben participar en la aprobación de cualquier acuerdo comercial" y advirtió que la Comisión Europea ha estado sobrepasando su competencia "utilizando estos acuerdos para cambiar el mercado único de una manera que no sería aprobada presentándola vía normativa de la UE".

Añadió que la confianza en la capacidad de la UE para llevar a cabo negociaciones comerciales en beneficio del interés público ha sido "gravemente dañada por las expereriencias recientes" y que " la Comisión Europea debe acoger con mayor mayor atención el escrutinio de los acuerdos comerciales".

Lo más problemático de la política comercial de la UE

El fallo ha sido una aclaración bienvenida, ya que defiende la ampla competencia de la UE en la celebración de acuerdos comerciales, reconociendo al mismo tiempo que la Comisión no puede ignorar la competencias de los estados miembros. Todavía pueden hacerse más esfuerzos para garantizar que los estados miembros asuman responsablemente lo que se acuerde a nivel de la UE y para garantizar que los parlamentos sean consultados y participen en los procesos de negociación.

Al mismo tiempo, el fallo pone de relieve aún más el Sistema de Tribunales de Inversión (ICS en inglés) de la Comisión, que muchos abogados creen que es incompatible con la legislación de la UE. Los estados miembros no deberían estar de acuerdo en ratificar acuerdos comerciales hasta que esto se aclare. Algunos países, incluyendo Bélgica, han dicho que llevarán el caso ante el TJUE, que es el siguiente paso natural y un movimiento positivo.

Las preocupaciones alrededor de la política comercial no han llegado a su fin. La debacle de Valonia de OCtubre del 2016, donde la región belga casi vetó la capacidad de Bélgica para aprobar la conclusión del acuerdo CETA entre la UE-Canadá, puede ser inevitable en el futuro si la Comisión no hace por cambiar más que aspectos procedimentales y siglas tóxicas.

"En lugar de dar prioridad a las demandas de un pequeño número de corporaciones multinacionales, la prueba de fuego de cualquier acuerdo comercial debe ser si mejorará los estántares sociales y de trabajo, proteger nuestro medio ambiente y crear empleos sostenibles y de calidad", dijo Yannick Jadot, portavoz de Los Verdes/ALE en la comisión de Comercio.

Con más de 30 acuerdos de comercio en tramitación y difíciles negociaciones que se aproximan con el Reino Unido, esto debería ser una prioridad para la Comisión. Aunque la Comisión la pasada semana publicó su documento de reflexión sobre el "aprovechamiento de la globalización", en el que admite que la globalización no ha funcionado para todo el mundo, no ha producido respuestas para abordar los flagrantes problemas que persisten en la política comercial en general.

Mientras, en España, el Gobierno quiere llevar a cabo por la vía rápida la aprobación del CETA con la ayuda de PSOE y Ciudadanos. Desde Los Verdes/ALE creemos que el CETA no es un buen acuerdo y que es necesario un debate amplio en el que los diputados y diputadas españolas conozcan bien cómo afecta este acuerdo al estado español.

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